© 2019 Galería Espacio Rojo - Art Gallery

Miramar 175, Cerro Alegre, Valparaíso, Chile

Andrés Herrera

Su pintura persiste en la difícil tarea de entrar en contacto con las emociones. Partiendo de una relación primordial con la naturaleza que es recogida en sus rasgos fundamentales, el trazo de la mancha confirma en el taller el grado de compromiso y propiedad con el acto pictórico como tal. A la deriva, con y contra la representación de su modelo, lo único cierto en sus cuadros de paisajes es la organización de los pigmentos y materiales en la superficie que los hacen objetos y tras esa "mentira", en que nos gusta perdernos, se guarda y protege el paisaje interior subsecuente porque estos paisajes son antes mentales y tópicos. No busca el registro del mundo para confirmar su cuota de realidad, sino que designan aquel espacio eminentemente subjetivo donde el autor concurre en su propia transformación, lo que se oculta y lo que se muestra en una dinámica que resuelve las condiciones de vulnerabilidad emotiva a que nos expone la pintura cuando esta se convierte en el territorio más íntimo. Andrés Herrera.

His painting process persists in the difficult task of coming into contact with emotions.

Starting from a primordial relationship with nature that is collected in its fundamental features, the trace of the stain reconfirms in the workshop the degree of commitment and property with the pictorial act as such. Adrift, with and against the representation of his model, the only certain thing in his landscape paintings is the organization of the pigments and materials on the surface that make them objects.

And after that lie in which we like to lose ourselves, the subsequent interior landscape is kept and protected, because these landscapes are formerly mental topics.

It does not seek the register of the world to confirm its share of reality, but they designate that eminently subjective space where the author concurs in his own transformation. What is hidden and what is shown in a dynamic that resolves the conditions of emotional vulnerability to which painting exposes us when it becomes the most intimate territory.