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Miramar 175, Cerro Alegre, Valparaíso, Chile

Daniel Marceli Millán

Recurriendo a colores vibrantes, este artista retrata elementos típicos e inconfundibles de la isla en donde nació, la isla de Chiloé, que van desde casas de madera hasta personajes mitológicos que se aferran a los árboles y animales que habitan la zona.

Los murales que Daniel Marceli pinta en Valparaíso, Santiago y Chiloé buscan ser un reflejo de cómo es vivir en el Archipiélago de Chiloé y, a su vez, de cómo está cambiando la vida en esta parte del sur de Chile producto de las influencias económicas, sociales y culturales.

Este último vínculo es un eje que guía sus diseños y que apuntan, principalmente, a denunciar y criticar cómo se están sobreexplotando los recursos naturales en el archipiélago, sobre todo los ocasionados por la industria acuícola que están destruyendo progresivamente el ecosistema natural de la zona.

De hecho, en uno de sus murales más recientes, “El retorno del mar”, que lo hizo en un muro de 600 metros de largo del Paseo 21 de mayo, en Valparaíso, es posible interpretar que los que deben volver a su lugar de origen son los peces y que es el mar el que se debe dejar en paz.

Using vibrant colors, this artist portrays typical and unmistakable elements of the island where he was born, the island of Chiloé, in his work you can appreciate from wooden houses to mythological characters who climg to the trees and native animals from the area. 
The murals that Daniel Marceli paints in Valparaíso, Santiago and Chiloé seek to be a reflection of what it is likes to live in Chiloé Archipelago and in turn, of how life is changing in this southern part in Chile as a result of economic, social and cultural influences. 
This last link is an axis that guides their designs and that aim, mainly, to denounce and criticize how natural resources are being exploited in the archipelago, especially those caused by the aquaculture industry of salmon. In fact, in one of his most recent murals,” The Return of the Sea,"; which he did on a 600-meter-long wall on Paseo 21 de Mayo in Valparaíso, it is possible to interpret that those who must return to their place of origin are the fish and that it is the sea that must be left alone.